(Máxim Muñoz-CR) Uno de los primeros sentimientos que tuve al leer la entrevista al Papa fue: "Francisco está haciendo en la iglesia de hoy lo que Jesús hizo con el judaísmo de su tiempo: ayudarla a ir a lo esencial y denunciar la ideología que convierte el evangelio en un conjunto de doctrinas para imponer a la gente ".

Y las diversas lecturas de la entrevista me han ido reafirmando en esta intuición. El Papa Francisco alienta a la Iglesia a una reforma de actitudes, que considera prioritaria a la necesaria reforma de la organización y de la estructura. Sueña con una Iglesia que va a lo esencial del Evangelio de Jesús: capaz de vivir en la novedad y el riesgo que supone "caminar en la fe" y capaz der ser instrumento de la misericordia y la curación de Dios, una Iglesia samaritana, "como un hospital de campaña" que cura, alienta, acompaña.

He quedado impresionado por esta comprensión dinámica de la fe y de la vida misma… "La vida no nos ha sido dada como un guión en el que ya está todo escrito"… "La vida consiste en caminar, hacer, buscar, ver… Hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda, del encuentro y del dejarse buscar y encontrar por Dios… A Dios se le encuentra caminando. "La nuestra no es una fe-laboratorio, sino una fe-camino, una fe histórica. Dios se ha revelado como historia, no como un compendio de verdades abstractas". El Papa puntualiza que esta visión no se puede interpretar como relativista si se entiende en sentido bíblico, según el cual "Dios es siempre una sorpresa y nunca se sabe dónde y cómo encontrarlo, porque no eres tú quien fija el tiempo ni el lugar para encontrarte con él. Hay que discernir el encuentro. Y por eso el discernimiento es fundamental".

Por eso hay que ser expertos en discernimiento, una de las herencias jesuíticas que él más aprecia. Es un ejercicio no fácil que se debe hacer siempre en presencia del Señor y escuchando lo que sucede, el sentir de la gente, sobre todo de los pobres, las exigencias que nacen de las cosas, de la gente, de la lectura de los signos los tiempos.

Esta visión de la fe y de lo que es esencial se contrapone claramente a otra comprensión que el papa tacha de ideología muy peligrosa, y que podemos decir que está afectando a sectores importantes e influyentes del catolicismo actual (obispos incluidos): la "restauracionista" o "legalista", que "todo lo quiere claro y seguro", con un "deseo de orden, es como pura conservación, como defensa", "busca siempre soluciones disciplinares", que "tiende a la seguridad doctrinal de forma exagerada", desde una visión "estática y involutiva" "búsqueda obstinada de recuperar el pasado perdido" y se obsesiona "para transmitir de forma desestructurada un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente".

Llega a decir: "Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total, sin ningún margen incertidumbre, algo no va bien … si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él … es un falso profeta que utiliza la religión en bien propio". También habla de la "fe-laboratorio" y los "pastores de despacho", con "alma de funcionarios ".

El Papa alerta del peligro que, llevados por este tipo de ideología, perdamos lo esencial del Evangelio y, siendo dogmáticamente o moralmente muy exactas y fieles a la doctrina cristiana, acabemos siendo infieles al Evangelio de Jesús, que siempre es salvación, esperanza, liberación, sanación y no amenaza, juicio, condena.

Creo, pues, que el Papa nos interpela fuertemente, incluso a los que con la cabeza comulgamos plenamente con este camino de renovación, porque no nos invita a un cambio "de ideas", sino de actitudes y de registro. Exactamente lo que Jesús hizo: no estableció con los fariseos y los maestros de la Ley una controversia teórica, sino que, a partir de situaciones concretas, invitó a una conversión del corazón: "¿Qué es lícito hacer en sábado: salvar una vida o destruirla?", "Mujer, ¿nadie te ha condenado? Yo tampoco te condeno", "Misericordia quiero y no sacrificios", "No son los buenos los que necesitan el médico, sino los enfermos…". Por no hablar deL "Ay de vosotros,fariseos hipócritas…" y de cómo quedan retratados el levita y el sacerdote en la parábola del Buen Samaritano.

El peligro, hoy como entonces, es reaccionar ante esta interpelación desde la "ideología" y no desde el Evangelio, tanto por parte de quienes lo criticarán o silenciarán porque relativiza la ortodoxia doctrinal, como los que lo enalteceran porque finalmente tenemos un papa que declara que no es de derechas.

Màxim Muñoz es presidente de Unión de Religiosos de Cataluña y provincial de Claretianos

http://www.catalunyareligio.cat/es/articles/46445

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