Tomás de la Torre Lendínez (http://infocatolica.com/blog/elolivo.php/1307201213-el-unico-y-verdadero-abrazo)

En la historia de España un 31 de agosto de 1839, el general isabelino Espartero tendió sus brazos al general carlista Maroto, en las cercanías del pueblo de Vergara. Así puso fin a la primera guerra carlista. Aquel episodio pasaría a la historia como el Abrazo de Vergara.

El pueblo llano encontró en aquella falsa escena un dicho popular: Es más falso que el abrazo de Vergara. Tras aquel gesto hubo otras dos guerras carlistas.

Existe por ahí un soñador, de nombre Vidal, quien desea un abrazo entre el Papa Francisco y el obispo de la teología de la liberación Casaldáliga, en la tierra brasileña durante los días de la JMJ. Un deudor de favores callados mutuos ha prestado su bendición al sueño vidaliano.

¿Cual es el único y verdadero abrazo?

El que se produjo en la tarde de ayer en la sede vaticana donde pasa sus horas el Papa emérito Benedicto, quien recibió la visita de su sucesor en el solio pontificio, además, tuvo el gesto de regalarle el libro del peregrino de la JMJ brasileña y la medalla del acontecimiento juvenil.

No quedó ahí la entrevista, el Papa Francisco surigió a su antecesor que rezara por el fruto y el éxito espiritual y pastoral de estos días que se avecinan en las tierras americanas de Brasil.

El abrazo que sellaron ambos personajes, eslabones de la sucesión petrina, es el único y verdadero lazo de unión y de fe en la única Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Porque sugerir que el Papa abrace a Casaldáliga nace de un desconocimiento y de una mala idea intencionadamente política para una teologia de la liberación que tiene su método en el análisis marxista de la realidad.

En sus mejores tiempos Casaldáliga ha sido y es amigo del asesino comunista Fidel Castro, con quien se ha carteado y ha puesto como modelo de político honrado. Lo mismo que ha hecho con el resto de dictadores comunistas que han reinado en la tierra americana y hermana del Centro y Sur del continente.

Así que para ver un abrazo brasileño, tan falso como el de Vergara, prefiero el abrazo dado ayer en Roma entre Benedicto y Francisco, dos hombres de Dios y llenos de una teología sin aditamentos marxistas tan nocivos para la estabilidad de la propia Iglesia de Cristo.

Vidal y su benefactor se quedarán soñando, que es gratis, pero existen sueños nocivos y decirlos o contarlos en un medio de comunicación, es grave.

Aunque, como en la Vida es sueño, los sueños sueños son. Prefiero vivir de realidades tan hermosas como el abrazo del Papa emérito y del sucesor el Papa Francisco.

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