La diferencia que hace crecer a la Iglesia

Con el nuevo año también nuestro suplemento presenta novedades: saldrá el 2 de cada mes, de modo que sea posible suscribirse solo a la publicación mensual, y de cualquier manera encontrarlo con seguridad en los quioscos.

Esperamos así que forme parte de la vida de un número de lectoras/lectores cada vez más amplio.

Decimos lectores, además de lectoras, porque no solo en estas páginas –como habréis visto– escriben también hombres, sino también porque nos dirigimos también a los lectores de género masculino.

Isabella Ducrot, «La oración» (2012, técnica mixta sobre seda tibetana, fotografía de Giorgio Benni)Ya sea para informarlos sobre la variedad y la riqueza de la presencia femenina en la vida de la comunidad católica en particular, pero en sustancia cristiana, del presente y del pasado, ya sea porque, ante este punto de vista, se den cuenta con mayor conciencia de su identidad.

El reconocimiento y el conocimiento del papel femenino en efecto presuponen una análoga toma de conciencia de la diversidad masculina que actúa en la Iglesia, de sus modalidades de vivir la experiencia religiosa y de transmitirla, de su relación con las mujeres.

Porque la relación entre mujeres y hombres no se puede limitar simplemente a la constatación de los diversos grados de visibilidad y de poder, sino que debe llevar a interrogarse sobre la necesidad de una presencia vital, en la comunidad católica, de ambas partes que la componen.

La vitalidad de la Iglesia puede reavivarse solo respetando la diferencia constitutiva de la humanidad querida por Dios, y trabajando por su reequilibrio.

No solo la procreación humana, en efecto, sino también la simbólica y espiritual requieren una aportación de diferente naturaleza, una colaboración cada vez más viva y reconocida entre mujeres y hombres, entre enfoque masculino y enfoque femenino de los problemas y de las realidades que la Iglesia debe afrontar.

Para que este milagro suceda, para que la Iglesia desarrolle cada vez más profundamente esta trama de colaboración entre mujeres y hombres, que ha sido su carisma desde los orígenes evangélicos, llevamos a cabo nuestro modesto trabajo de información y reflexión, pero, sobre todo, somos conscientes de que es indispensable la oración, a la que recurrimos, como explica nuestra imagen de portada, para inspirar un compromiso durante todo el año.

Lucetta Scaraffia
3 de enero de 2013

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